Nació de un abrazo que ya no podíamos dar.
La historia de Curro, un perro de agua español.
Perdí a Curro y lo único que quería era volver a abrazarlo. Así nació Tu Huella.Sandra · Fundadora
Curro llegó cuando menos lo esperábamos
Era un cachorro de perro de agua español, de esos que te miran con unos ojos que parecen entenderlo todo. Pelo rizado, patas torpes y una energía que llenaba cada rincón de la casa.
Durante años, Curro fue mucho más que una mascota. Era el que nos esperaba en la puerta, el que se tumbaba a nuestros pies en los días difíciles, el que convertía cualquier paseo en una aventura. Era familia.
Hay silencios que pesan más que cualquier ruido
El día que Curro se fue, la casa se quedó en silencio. Un silencio diferente, de esos que duelen. Su cama seguía en la esquina del salón. Su correa, colgada junto a la puerta. Todo seguía igual, pero nada era lo mismo.
Lo que más echábamos de menos no era solo verle. Era la sensación física de tenerle cerca. Ese peso cálido sobre las piernas mientras veíamos la tele. Ese rizo suave entre los dedos.
Cuando me extrañes, no tengas miedo. Abraza este cojín y sabrás que estoy aquí.
La frase que nos cambió todoUn cojín para abrazar lo que el corazón no puede soltar
Una tarde, con los ojos todavía rojos, cogimos la foto favorita de Curro, esa en la que parece que sonríe, y la imprimimos en un cojín de 40×40 cm. Suave. Mullido. Algo que pudiéramos abrazar.
Cuando lo tuvimos entre las manos, algo cambió. No era Curro. Pero era lo más cerca que podíamos estar de él. Y el nudo del pecho se aflojó un poco.
De una casa en silencio a miles de hogares
Cuando amigos y familiares vieron el cojín de Curro, todos dijeron lo mismo: «Yo también necesito uno». Y así, sin buscarlo, nació Tu Huella.
Hoy Sandra revisa cada cojín como si fuera el de Curro. Porque no enviamos un objeto. Enviamos un abrazo.
El 5% de cada pedido va a protectoras de animales. Si algo nos enseñó Curro es que todo el mundo merece ser querido.